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Autor: Victor Torres

Víctor llegó con la tormenta, fue necesario arrastrarle desde la costa, pero fue posible y nadie se ha quejado por eso (aún).

Habitar el lugar equivocado

Publicada el 16/01/202522/05/2025 por Victor Torres

Gira y gira la cucharilla, deja surcos en el café,
los ojos clavados en el vacío, llanos de tanto pesar.
Llora un sol atardecido, muere sobre su cabeza,
     escurre por la espalda, qué triste cascada de luz.
Flota el polvo ya sin gravedad, el último testigo.

18:30 todo es ausencia.

¿Jimena?, ¿Qué haces?
He vuelto mi niña. Vístete, aún queda luz en la calle,
Toca festejar que estamos vivos, ándale.

¿No me dices nada? ¡Mírame!
Levántate mujer.

18:40 solo silencio.

El fantasma de un cuerpo, débil silueta dorada, 
                en duelo a contraluz.
¡Ay! si el perfume de abril purgara esta sala.
«Vivir en Tapalpa, empezar de cero mi vida,
entre pinos y robles, cultivar nuestra huerta, 
                 tener un hogar».
Apenas recuerdos, son como el eco de un eco, tan lejos.

19:15 suena el teléfono.

Tiembla su reflejo sobre el café, el cabello revuelto,
dos labios partidos, el espíritu ausente ya.
      La última esperanza abandonó su causa.

19:16 suena el teléfono.

Perdida en el limbo desconoce el sonido,
ese tono extraño entre la bruma y el luto.
      Puro vacío, inerte, crece la nada.

19:17 suena el teléfono.

“Jimena, contéstame.
Jimena, no puedes seguir así.
Tu padre no come, ya nadie habla en casa.
Dime algo Jimena, ¡Toma la llamada!
Tienes que volver, contéstame por favor.”

19:18 silencio final.

El número que usted marcó no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio, le sugerimos seguir intentando hasta que el fuego y las cenizas vuelvan a encarnar

Nada

Publicada el 13/12/202315/04/2025 por Victor Torres
Nada llega a destiempo, como siempre,
las piernas alegres y expuestas
  tibias, aunque caiga noviembre.
Nada cambia el amor por un vientre.

Nada propone los martes (último recurso)
libre de compromisos, quiere robarse la noche,
  inventar quimeras, ofrecerte saturno.
Nada detiene el tiempo aún sin saberlo.

Nada se compara contigo, es un espejo,
ama al amor, alimenta la gran fantasía,
  duda, dice –ven– cuando me alejo.
Nada se pierde si tienes fortuna.

Nada es igual cuando miras sin velo,
muestra la espalda, tatuaje de ninfas,
  tiernas criaturas siempre al acecho.
Nada vale oro si ya eres adulto.

Nada es imposible, ni creerle los besos,
dulce canción de sirena, corazón de aspartame
  sol o agua entre los dedos, ¿será mi recuerdo?
Nada me importa (esta lluvia de egos).

Nada se extingue
       mientras alguien observa.

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Hay una ave que vuela en busca de su jaula.
F. Kafka
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