Van cayendo las horas
una sobre otra, mueren
se empujan
en perfecto caos
siempre perdiendo.
Uno, dos, uno, dos,
vuelve a contar
uno, dos, uno, dos,
no vale llorar.
Desde la ventana
parecen tantas
corren sin sentido
van desapareciendo
a cada instante.
Uno, dos, uno, dos,
no hay que esperar
que todas las horas
tienen el mismo final.
Suspiros de humo
van dejando sus minutos
las batallas que perdieron
por enfermedad o cobardía
objetos sin valor.
Uno, dos, uno, dos,
tú nunca lograrás
que todos los segundos
canten realidad.
Todas las horas han fallado.
Una tras otra
se pisan los talones, perdidas
gritan, ya sin voz
lo han perdido todo
para siempre
sin remedio.
Categoría: Poesía

