Nada llega a destiempo, como siempre,
las piernas alegres y expuestas
tibias, aunque caiga noviembre.
Nada cambia el amor por un vientre.
Nada propone los martes (último recurso)
libre de compromisos, quiere robarse la noche,
inventar quimeras, ofrecerte saturno.
Nada detiene el tiempo aún sin saberlo.
Nada se compara contigo, es un espejo,
ama al amor, alimenta la gran fantasía,
duda, dice –ven– cuando me alejo.
Nada se pierde si tienes fortuna.
Nada es igual cuando miras sin velo,
muestra la espalda, tatuaje de ninfas,
tiernas criaturas siempre al acecho.
Nada vale oro si ya eres adulto.
Nada es imposible, ni creerle los besos,
dulce canción de sirena, corazón de aspartame
sol o agua entre los dedos, ¿será mi recuerdo?
Nada me importa (esta lluvia de egos).
Nada se extingue
mientras alguien observa.
Categoría: Poesía

